LOS SUBIREMOS A LA MOTO
Parece obvio decir que este Club sin su afición no sería nada. Al igual sucede con la “Catedral” el Juan Ríos Tejera, sin los aficionados sería una cancha vacía, sin alma, sin colorido. Sin Afición no existiría ni el C.B. Canarias, ni la Catedral. Ésta es la conclusión fundamental que sacamos. Las canastas no son tales sin cientos de gargantas que las coreen, las jugadas no son bonitas sin un aplauso que las secunde, ni los mates son el éxtasis de una “afición” que los reclame, y todo eso y más no sería posible sin un sentimiento que se lleva como seña de identidad. Esta es la moraleja fundamental que subyace en todos y en cada uno de los partidos que, aunque no lo parezca, el equipo se sube a una moto de competición con 1939 centímetros cúbicos, alentados de la mano de una Afición Especial.
“Para los equipos terrenales”, como el C.B. Canarias nuestro principal patrimonio es la Afición” y esta da un plus al equipo.
“Para los equipos terrenales”, como el C.B. Canarias nuestro principal patrimonio es la Afición” y esta da un plus al equipo.
Esta afición es un grupo de personas llevadas por un "sentimiento especial": un acto de fe. Animar sin ver. Creer y alentar.
Esta reflexión que hacemos no es una reafirmación de quienes somos, porque somos la Fiebre Amarilla, lo que queremos decir; es que el día 6 de febrero los volveremos a subir en la moto.
¡Estaremos contigo, Equipo!

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